Andalusian
August 19th, 2004, 01:07 PM
El gran fin de semana del verano gaditano, que coincide con la celebración del Trofeo Ramón de Carranza y que tiene como culminación la multitudinaria noche de barbacoas en las playas de la capital, congregó, según estimaciones del Ayuntamiento a unas 220.000 personas, que dejaron en la arena unas 50 toneladas de basura.
La fiesta de las parrillas, pese a la masiva concentración popular, discurrió sin incidentes reseñables, salvo algunas personas atendidas con quemaduras y comas etílicos.
Desde la mañana del domingo –ya la noche anterior medio centenar de insumisos con la decisión municipal de trasladar la noche de las barbacoas para que coincidiera con la Final encendieron sus parrillas- cientos de grupos de jóvenes y familias enteras fueron tomando y parcelando la playa como si de la conquista del Oeste americano se tratara, una costumbre de los últimos años bastante criticable y sobre la que las autoridades competentes deberían actuar ya que los bañistas habituales de la playa se ven notablemente perturbados, y la fiesta se convierte en una lucha por la tierra.
Sobre las cinco de la tarde, en la zona central de la playa Victoria, entre al hotel Playa y el hotel Tryp Caleta, ya era toda una odisea, no sólo hallar un hueco entre tanto coto privado, sino simplemente acercarse a la orilla. Es de reseñar que sobre las cuatro de la madrugada se preveía la subida de la marea, por lo que las personas se fueron concentrando en la zona más cercana al paseo marítimo.
Poco antes de las diez de la noche, con los focos iluminando la zona, y el sol desaparecido, comenzaron a prenderse los primeros carbones y a degustarse los pinchitos. Las cervecitas, el tinto y el resto de botellas de alcohol ya estaban catados desde hacía horas. En poco tiempo, el aire del litoral playero de Cádiz estaba cubierto de una neblina con sabor, que ya quisieran en Londres. La música ambiental, que debe ser carnavalera por naturaleza a ritmo de guitarra, fue sustituida muchas veces por tristes y monótonos ritmos de timbales y cajas y canciones del verano.
Y a las 0:40, más tarde de lo esperado, desde una barcaza fondeada en el frente de la playa, unos lucidos fuegos artificiales ponían el punto y aparte a una fiesta que duraría hasta el alba, en el que las Fuerzas de Seguridad conminaron a los todavía asistentes a abandonar la playa para que los servicios de limpieza pudieran llevar a cabo su labor sobre la dorada arena.
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Cada año hay mas desfase esa noche xD pondre las fotos etilicas cuando las suba.
La fiesta de las parrillas, pese a la masiva concentración popular, discurrió sin incidentes reseñables, salvo algunas personas atendidas con quemaduras y comas etílicos.
Desde la mañana del domingo –ya la noche anterior medio centenar de insumisos con la decisión municipal de trasladar la noche de las barbacoas para que coincidiera con la Final encendieron sus parrillas- cientos de grupos de jóvenes y familias enteras fueron tomando y parcelando la playa como si de la conquista del Oeste americano se tratara, una costumbre de los últimos años bastante criticable y sobre la que las autoridades competentes deberían actuar ya que los bañistas habituales de la playa se ven notablemente perturbados, y la fiesta se convierte en una lucha por la tierra.
Sobre las cinco de la tarde, en la zona central de la playa Victoria, entre al hotel Playa y el hotel Tryp Caleta, ya era toda una odisea, no sólo hallar un hueco entre tanto coto privado, sino simplemente acercarse a la orilla. Es de reseñar que sobre las cuatro de la madrugada se preveía la subida de la marea, por lo que las personas se fueron concentrando en la zona más cercana al paseo marítimo.
Poco antes de las diez de la noche, con los focos iluminando la zona, y el sol desaparecido, comenzaron a prenderse los primeros carbones y a degustarse los pinchitos. Las cervecitas, el tinto y el resto de botellas de alcohol ya estaban catados desde hacía horas. En poco tiempo, el aire del litoral playero de Cádiz estaba cubierto de una neblina con sabor, que ya quisieran en Londres. La música ambiental, que debe ser carnavalera por naturaleza a ritmo de guitarra, fue sustituida muchas veces por tristes y monótonos ritmos de timbales y cajas y canciones del verano.
Y a las 0:40, más tarde de lo esperado, desde una barcaza fondeada en el frente de la playa, unos lucidos fuegos artificiales ponían el punto y aparte a una fiesta que duraría hasta el alba, en el que las Fuerzas de Seguridad conminaron a los todavía asistentes a abandonar la playa para que los servicios de limpieza pudieran llevar a cabo su labor sobre la dorada arena.
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Cada año hay mas desfase esa noche xD pondre las fotos etilicas cuando las suba.